Directiva de lucha contra la elusión fiscalLa directiva de lucha contra la elusión fiscal de la UE, aprobada el 28 de enero de 2016, entrará en vigor el 1 de enero de 2019. Esta Directiva introduce cinco medidas para combatir la planificación fiscal agresiva y que son de obligado cumplimiento para los Estados miembros.

 

 

Norma sobre sociedades extranjeras controladas (SEC)

La norma sobre sociedades extranjeras controladas aplaza el traslado de los beneficios a Estados que ofrecen una baja tributación con el fin de combatir una práctica de planificación fiscal agresiva consistente en traspasar elevadas cantidades de beneficios correspondientes a una dominante domiciliada en una jurisdicción con impuestos altos a dependientes constituidas en países con una fiscalidad baja, reduciendo así la carga impositiva global del grupo de empresas.

La norma sobre SEC reasigna los ingresos de las dependientes controladas constituidas en países con impuestos bajos a su dominante, que debe tributar a través del Impuesto sobre Sociedades en el Estado miembro en el que está domiciliada. De esta forma, desaparece el incentivo de trasladar las ganancias de un Estado a otro.

Norma sobre el intercambio

La norma sobre el intercambio evita la doble exención fiscal que se logra a través de un método de planificación fiscal agresiva a través del cual los contribuyentes aprovechan las exenciones que se presentan debido a la dificultad que plantea realizar devoluciones a los contribuyentes que pagan sus impuestos desde el extranjero. De esta forma, se permite que esos beneficios entren en el mercado interno de la UE y se muevan sin tributar. La norma sobre el intercambio combate este abuso fiscal haciendo posible que los contribuyentes extranjeros paguen impuestos y puedan aplicarse deducciones desde su país, en vez de estar exentos.

Imposición de salida

La imposición de salida impide a las empresas eludir la tributación al trasladar sus activos. De este modo, se logra combatir una forma de planificación fiscal agresiva con la que los contribuyentes rebajan su carga tributaria trasladando su domicilio u otro patrimonio a territorios con baja fiscalidad. La imposición de salida evita que las bases imponibles se reduzcan gravando activos no materializados, ganancias subyacentes que se sacan de la jurisdicción fiscal de un Estado miembro sin cambiar de dueño.

Deducibilidad de los intereses

La deducibilidad de los intereses tiene un efecto disuasorio sobre la celebración de compromisos de deuda artificiosos pensados para rebajar la factura del fisco. Los contribuyentes pueden intentar pagar menos haciendo que aquellas entidades de un grupo radicadas en jurisdicciones con una tributación elevada tengan deudas con dependientes de países con menos impuestos sobre las que haya que abonar unos intereses «inflados». La Directiva limita el importe de intereses que un contribuyente puede deducirse en cada ejercicio fiscal. En ella, se establece que los gastos por intereses netos solo son deducibles hasta un límite fijo que varía según los ingresos de explotación de cada contribuyente.

Norma general contra las prácticas abusivas

Esta norma actúa como un «cortafuegos» que para los pies a las prácticas de planificación fiscal agresivas en los casos en los que no existe una norma específica. Su objetivo es luchar contra lo impredecible de este tipo de estrategias, que evolucionan con mucha rapidez. Evita las prácticas abusivas en materia fiscal haciendo posible que las autoridades nieguen a los contribuyentes el beneficiarse de estructuras fiscales abusivas, incluso en los casos en los que no exista una norma concreta para evitar la elusión fiscal.

Esta práctica supone una grave amenaza para el progreso de la economía de mercado único de la UE. Por suerte, la Directiva de lucha contra la elusión fiscal promete ser un importante avance de las herramientas para evitar que las estrategias de planificación fiscal abusiva prosperen.